Residencia para artistas

Madrid | 2015

Como estrategia de inicio, se continúa con la rehabilitación llevada a cabo en la nave 8, usando su estructura como elemento que soporte nuestra idea.

Partiendo de una zona más rígida en cuanto a preservación y usos, el peso del proyecto recae en la gran sala. El armazón de acero sirve como lienzo para la generación de múltiples recorridos que sin lugar a duda permiten la “deslobotomización” de las plantas, permitiendo al usuario ver qué pasa en cada una de ellas. Así como el modernismo hablaba de la planta libre, aquí se busca de alguna manera la sección libre.

Mirando a nuestro alrededor comprendemos que matadero, aparte de los artistas, no sería nada sin el visitante. Perfil tan abierto que obliga a abrir el programa. En este punto el arquitecto se convierte en mero “crupier” repartiendo posibilidades al usuario y dejando a su gusto cual será el uso que da. De esta manera, no solo sería la NAVE 8 un simple alojamiento para artistas sino un espacio en el que su mera estancia provoque una interacción entre la gente que lo habita tanto temporal como ocasionalmente. Permitiendo una serie de eventos y usos tan amplios como heterogéneos.

Colaboradores:

Beatriz Vázquez Ruiz

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